POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

miércoles, diciembre 6

NOCHE BAJO LA LLUVIA


Llueve

Es de noche

Casi madrugada

Sólo se oye una guitarra.

Camino: argonauta, solitario,

pensante, sonámbulo, aburrido.

Voy encontrando bajo cada ola

árboles abandonados a sus hojas.

Estrellas que han perdido la memoria,

pasos que necesitan cambio urgente de suelas,

sombras que se cuelgan angustiadas por luna,

ecos quebrados en su centro interregno,

soledades vestidas de viudas,

fríos tiritando de perros.

Rostros, Máscaras

Grillos, Llantos

Mujeres que ríen para no mostrar su herida,

niños que buscan trozos perdidos de infancia.

y de pronto como puñal, el alba.

Aún llueve.

Amanece.

Me asilo en el fondo de un árbol.

Necesito silencio.

Me silencio en una rosa.

Necesito Tierra.

Me quedo tierra escuchando las horas.

Necesito Otoño

para dejar caer mis hojas.

lunes, octubre 23

ANHELOS DE SILENCIO


¿Podré encontrar las rosas en espinas ciegas,
que bajo la palidez de la luna me muestran
la herida invisible de una perdida pena?

¿Podré saber en qué hoja del abril viento
que en luto claroscuro se va y no regresa,
estaba la tumba abandonada a mi silencio?

¿Podré dejar que la lenta lluvia del otoño
que húmeda de nostalgias prohibidas cae,
lave las lágrimas umbríferas de mis ojos?

En el dormir para siempre que siempre espero,
cuando sea uno sólo con la tierra y las raíces,
¿ podré soñar que la vida era sólo un sueño?

¿Podré escuchar en la catedral de las caracola
los versos de sal que se hicieron un naufragio
con el lucero que en alta mar el mar llora?

¿Podré llevar de la montaña no sólo el cobre,
que en mi voz y en mis venas se hizo canto,
el silencio que la noche en lejanía des-bronce?

¿Caerán en cuatro esquinas de obscuros árboles
el pedazo de luna o la antología en tristezas
que por maldición de poeta me corresponden?

¿Podrás, Dios mío, perdonar la dura caligrafía,
de verbo y adverbio crepusculado en piedra
con que pequé en todas las horas de mis días?

viernes, septiembre 29

LA AMANTE


Y tú, Amada poesía
te has mantenido fielmente a mi lado
desde el primer día que a mis sueños te entregaron,
sin exigirme ni siquiera el pedazo de luna o tierra
que por crepúsculo y océano te pertenece.
Y cuando mi barco de anhelos
naufragó una noche de lluvia y abril,
tú, desnuda como Eva
y pura como la luz de una estrella,
me albergaste en el universo de tus labios.
Déjame, esta noche que el viento escribe
y las estrellas se alejan hacia el silencio,
impregnar mis dedos con el perfume de tus pechos
que solamente en tu vientre respiro,
necesito de ti como el aire,
como el pan,
como el agua,
como el fuego,
como si en tu boca de fresas y en tus manos de diosa
encontrara la razón planetaria de mis huesos.

sábado, septiembre 2

FUGA


Las hormigas de las penas no durmieron
porque al levar el ancla de mis alas
no tropezó mi pupila con el suspiro violáceo
que la noche deja en la orilla del silencio.
Debía quedar en el cielo algo de luna mordida,
el lucero donde colgar tal vez una tristeza,
una estrella por lo menos, quizá la más lejana,
un trozo de azul desteñido,
algún fragmento perdido de cobre,
o el barco que ancló en el muelle,
o el beso que unió carnes y huesos,
o el verso insurrecto que se salió del corazón
y proclamó su independencia apunta de infartos.
Pero amanecía con lluvia,
y lo que debía estar no estaba,
sólo vi el cráter aún tibio y perfumado
que dejo su cuerpo en mi lecho.
Y no supe si todo había sido un sueño fugado,
o una metáfora escapada de mi lápiz,
pero aún los labios me ardían con sus besos
y mis manos olían a sus pechos rosalinos.

lunes, agosto 14

LA NOCHE DESNUDA


I


Cuando eres el hambre que se desata

Y hace de mi, tu pan predilecto

Y tus manos me dan vida

Y tus pechos me dan oleajes de viento y luna

Y soy nada en tus manos exploradora

Y soy todo en tus surcos perfumados de trigo

Y todo en mi huele a ti…


Cuando te vas, cuando te haces a la mar,

Cuando te escondes debajo de tantas hojas…¡¡¡

Yo, grillo perdido en la vendimia de la luna,

En una silenciosa lagrima de lámpara

Me quedo convertido.

II


Cuando esta tristeza profundamente propia y solo mía

Me arremete con su fríos cuchillos

Solo quiero irme lejos y llorar mi pena de grillo

A la orilla salada del mar…

Me siento morir en silencio dentro de mi corazón

A veces no existo

A veces me olvido de mi nombre y mi sombra

A veces…simplemente quisiera morir

De pena con toda esta hojarasca

Que de mi alma cae…

Se que me estoy muriendo

Lentamente y en silencio

De una tremenda y vesperal pena de grillo

A nadie le importan mi puñado de huesos…¡¡¡

A quien le importa mi pena…¡¡¡

Aquí, en medio de este silencio…en silencio

Muero en vida…lejos de tus brazos

sábado, julio 22

LEO UN ARBOL


Mientras espero quieto como un árbol
que pase el viento a buscar sus hojas,

pienso en lo que ha sido mi vida.

Repaso lentamente las páginas de este árbol :

vuelvo a ser triste en un día que fue triste,

el llanto acude como un Judas a mis ojos,

me tiembla el corazón como un pájaro cuando

otra vez la tristeza hace sonar sus bronces cansados,

recuerdo el abismo de la angustia,

el alba bajo un árbol conocido

que hoy sin mi termino quedándose sin hojas.

El día alegre es una lectura rápida.

El día triste es una lectura lenta.

Qué lejano están de mis ojos

los días que me acuchillaron !

¡ Cómo quedarse viviendo siempre un mismo día !

La misma noche, la misma hora, la misma luna.

El tiempo es un vehículo sin freno.

Después de haber vivido cuarenta años,

quisiera haberme quedado para siempre

en la noche en que me acogieron sus brazos

y en ellos, como un niño, me quede por fin dormido.

miércoles, julio 12

TOCAME





En mi manos tengo el perfume de tu cuerpo
El calor de tu rosal embriagando mis ansias
El sabor de tus pechos en la punta de mi lengua
Y en el corazón poeta el hondor de tu fragancia.

Brisa de mi oleaje, tócame con tus manos
Esta pena desesperada de argonauta
Y dame desnuda toda tu ondalina poesía
Necesito talar estrellas con mi flauta.

Desnúdame el corazón con tu dulce boca
Que esta noche sube por el jacinto grillos
en procesión de silencio con la luna
dibujando con el viento rosas y lirios.

Tócame y conviérteme en poeta argonauta
Para arrancar de ti desde el fondo de la noche
Los sueños que están cautivos en el silencio
Como ángeles en tu jardín.

Wpineda

sábado, mayo 20

NAVEGANDO VIENTOS



Mientras la noche zarpa hacia el alba

dentro de mi llora desconsolado un niño.

Afuera la lluvia cae sobre el mundo.

Tengo pena, tengo ausencias y tengo frío.

El viento toca su antigua arpa en las ramas

que me trae una copa de amargo vino.

El viento que me toca con la lluvia

Me llevan juntos enredado en sus hilos.

Voy contigo, Mensajero de lejanos polos,

Con tus dedos que tejen en los caminos,

tejiendo con los mimbres de mis penas

en el huerto de la primavera del olvido.

Voy contigo en los verdes cometas de las olas

que te saludan desnudas en su viaje al destino,

agitando sus naufragios en los alto de sus proas

como una lagrima invisible en su astro albino.

Te saludan las banderas de los árboles

y algunas descalzas se bajan de sus nidos

Para ir detrás de ti arrastrando sus penas

Como van las mías desnuda y llenas de frío.

Estos versos que se escapan con las hojas

Provienen mi pecho como pájaros heridos.

Perdóname, amigo que tocas a mi puerta

Si ves en mis ojos una lágrima de lirios.

A veces la luna, hoy ausente esta noche

En que la lluvia cae sobre el mundo frío.

Se lleva en los ejes cenicientos de sus ruedas

La otra parte viva que me duele del olvido.

sábado, abril 22

CAMINANDO POR EL UNIVERSO


Los poetas han abarcado todos los temas con su lira.

El amor con su fuerza tremenda.

El dolor con su rosa iracunda.

La muerte con su aguijón terrible.

Los sueños más profundos con su corazón enloquecido.

Sin embargo, hay una poesía intacta, que espera en su crisálida cósmica que los poetas la despierten, que espera, y ha esperado tal vez desde el comienzo de los tiempos.

Esta poesía intacta, no encadenada, es la que hemos idos descubriendo con lo maravillosos instrumentos que para la astronomía se han inventado, estos ojos fríos, de pupila profunda, han penetrado los abismos del universo develándonos toda una maravillosa belleza, de pronto abismante, de pronto inquietante por lo que detrás de ella pareciera existir.

Quiero, estimado amigos, invitarlos a recorrer esta poesía estelar que nos hace sentir que lo que somos de verdad, en la inmensidad del universo somos tan solo una esfera tan insignificante que hasta miedo nos provoca pensar que en realidad somos apenas un grano en las playas cósmicas del espacio.

Cuando nos contemplamos a nosotros mismos navegar en medio las oscuridades más frías, qué solos nos podemos sentir. Vamos navegando en medio del silencio acompañados por esta musa que nos ha despertado sueños y temores.

Nuestro barco es esta esfera azul que hunde su proa de tormentas en el tiempo.

Nuestra acompañante nos mira con su fríos surcos infértiles de rosas y álamos, donde las huellas de los hombre son ecos perdidos en el silencio.

Levantamos levemente nuestros ojos y miraron nuestro barrio cósmico.

Este es el Dios de los Incas, el Dios de los Aztecas, este es el pare el alba, este es el dueño de nuestros crepúsculos. Esta naranja que se quema en su propio lagar.

He aquí la virginal Venus, la que inspirara a tantos escritores con fantásticas civilizaciones de hombres puros, cabellos rubios, ojos celeste. No es más que un mundo más que parecido a un paraíso es un infierno de volcanes que vomitan ácido sulfúrico, y cuyos leños arden bajo el peso de sus propios pecados.

He aquí Marte, tal vez el próximo paso de nuestros exploradores, sus rojas arenas nos habla de un poesía que sufre la soledad de la muerte, donde a veces el viento levanta su grito desesperado por una sola hoja de álamo en medio de un otoño que yace en lo más hondo de sus piedras.

He aquí el Dios Júpiter con su conflicto de tormentas eternas.

Sus lunas son mundos donde el hielo, los volcanes más lejanos izan cuan banderas ardientes sus voces. Mirad esta soledad muerta, mirad los surcos que no conocen el pie humano, mirad sus tormentos de dolor, y pensad que después de todo, ahí en medio de estos parajes esta la poesía encadenada a las profundas raíces del silencio.

He aquí Saturno con sus anillos, es probablemente un verso que gira y se desgasta en cada invierno.

He aquí Neptuno, azul profundo, mar detenido en su mortaja de sales. Espejo de los cielos.

He aquí el más pequeño y solitario navegante, plutón, con su luna Caronte, donde el tiempo pareciera dormir 250 años terrestres.

Desde lo más profundo de los sueños, de vez en cuando nos visitan estos mensajeros de dios, con sus velos, nos han visitado desde que el mono decidió bajarse del árbol, y en su fría caminata cuanto miedo nos han despertado. Viene, van, y vuelven cuan Pegasos con sus huellas en el cielo.

Levantemos, pues nuestros ojos hacia otros huertos, donde dios teje y descansa el séptimo día.

Estas luciérnagas que arden lejanas. Estas antorchas al otro lado del tiempo, he aquí tal vez la poesía más vieja del universo.

Estos racimos de luz no tocada. Estas uvas que arden sus lagares distantes. Estos surcos donde Dios juega.

He aquí la poesía más lejana y más vieja. Estos gemas. Estos cobres. Estos metales de ardiente corazón. Donde el silencio no se atreve a poner su canto. Esta poesía llena de metáforas luminosas, de imágenes divinas.

He aquí la poesía que espera ser soñada.

Sed testigos de los Picasos del silencio. Los Dalí que Dios guarda en su huerto. He aquí la poesía en su estado puro. Ardiendo. Llamando con sus fogatas celestes. Cuántos enamorados las han prometido por un beso de su amada, estas son las estrellas que noche a noche brillando en nuestras noches, estas son las que los poetas hacen arder en sus versos, estas son las que nos han robado más de un pensamiento cuando vemos tan solo la luces de sus barcos.

Es esta la poesía de la les habla, de la poesía Viva, de la poesía más vieja del universo, he aquí los sarmientos divinos, los lagares donde Dios hace su vino.

QUASAR

A medio camino de la estrella más cercana,

con el feroz viento golpeando con obscura mano

el velamen encendido del corazón,

abro mi silencio y dejo escapar las hojas.

Abro mis alas de pájaro imprudente

y remonto las aguas astrales

con el cuchillo pétreo de mi canto.

Desnudo como el astro que quema sus leños

sumerjo mis manos en el alto océano,

me alimento de lo intocado que madura en lo solo,

bebo tierra preñada de lejísimos genes,

rompo el duro encuarzamiento de lo invisible

y con la alquimia territorial

con que una rosa abre su corola

y desenvaina sus espinas en defensa de su Dios,

subo por la savia que hace arder la noche

hacia lo geológico y vesperal

de esta iracunda luna que se desgasta sola.

A medio camino del universo más abandonado,

pierdo forma, y de pronto,

mis manos, mis ojos, mis huesos

no los encuentro en la negrura virgen,

sé que tacto con mis dedos el filo frío

pero no veo la mano con que escribo,

sé que camino, siento las piedras herirme los huesos,

pero no escucho el eco que debiera seguirme,

pero, ¿ Dónde está el pie que muevo ?

¿ Es mi sangre la que arde o es el metal

fundido que busca crisol para soñar una estrella ?

¿ Es mi carne y son mis huesos,

estos fragmentos de tierra ?

y al mirar todo esta inmensidad

¿Hay algo más lejano que nuestro corazón?

jueves, marzo 30

CUANDO LA NOCHE SE DESNUDA



Cuando la noche se desnuda,
Y su genital mano me toca el corazón,
viejas heridas sangran luna nueva,
y días y horas ya vividas salen de sus tumbas.

En el llorar alado de una campana
se me humedece este silencio que me esclava,
se me humedecen los versos que me sostienen,
y amanezco con el alma llena de caracolas rotas,
y es que el mascarón de los naufragios
tiene sal en sus sombras y en sus ojos,
tienen cobre intacto en las rosas de sus anclas,
tiene loicas abiertas en su pecho.
Por eso a la hora del lucero carnal
salgo enmascarado con el corazón a la caza de brujas,
y bocas, pechos, manos y sexos
son tomados a punta de besos,
cabezas, manos, lenguas, orejas
son cortados a filo de luna,
cauterizo mis heridas con estrellas
y lleno mis bolsillos con las hojas
que se quedaron desnudas sobre el camino.

Quiero olvidar lo amargo de unos besos,
besando la más dulce de las bocas.

Cuando la noche me toca el corazón
el grillo que en mi pecho vive
quiere salir a cantar su tristeza
y llamar a la lluvia para lavar sus heridas
y buscar una alondra para pasar
el invierno de este dolor.

jueves, marzo 2

HOY NO QUISIERA LLAMARTE COBRE


Y hoy quisiera no llamarte Cobre.

He caminado por lo abandonado,

he regresado a lo que fue dejado

en las manos de la muerte más lenta,

mi lámpara abrió no sólo las sombras

donde con oxido de rosas,

el tiempo se olvido del sentido

de rotación de su luna.

Hoy no quisiera llamarte Cobre.

Quisiera alzar desde las piedras,

los nombres que en el lagar del sudor

fueron tejiendo toda esta dura hojarasca,

y quisiera llamarte Víctor, Juan, Manuel,

Antonio, Miguel, Mario, Pedro o Gustavo,

y soplar quisiera dentro de tu silencio

para encender la sangre

hasta llenar esta copa que besa mis labios.

Y no quisiera llamarte Cobre,

sino Navarro, González, Sanhueza, Miranda,

Zamora, Letelier, Llanca o Pino,

y poblar la noche con el cuarzo estelar

con que el tiempo escribe su evangelio.

En este fragmento mineral

que sostengo en mi mano

quisiera dejar del espino su soledad,

del océano que sufre en sus huesos naufragio

el perfume salobre de sus olas,

del viento su palabra,

del cóndor rey el heraldo de sus alas,

del desierto su abandono tan desnudo,

de los que se marcharon sin aviso

y extrañamos tanto cada luna

el mejor cobre que ellos fueron.

Hoy no quisiera llamarte Cobre.

Tengo en mi corazón los nombres

que con el paso incansable de los años,

con estrellas se mineralizaron.

viernes, febrero 3

EOLOGRAFIA



El viento leve, una mirada recién concebida,
insinuante y tan frágil como una estrella
que detrás de la distancia sola se adivina,
dibuja con forma de rosas todas las penas,
en el alba o el ocaso eso no tiene importancia,
igual el filo de sus espinas laceran.

El viento en el mar escribiendo con lenta pluma
en las olas que solas van a morir a la playa,
con su mano húmeda de luna entra en la tumba
de los barcos que duermen sobre sus heridas saladas,
penetrando silencioso en la noche profunda
iracundo de tristezas oxida su alma.

El viento cargado de alto océano con su mano
zodiacalmente inclina árboles hacia los andes,
levanta el polvo de los caminos cansados,
sus dedos tocan melodías en los trigales,
va de polizón en las alas de los pájaros,
flamea bandera verde en eucaliptos fragantes.

El viento el viento de pronto saca pumas feroces,
con su invisible martillo golpea el yunque del cielo,
pelea con la lluvia, pelea con la nieve en los montes,
pelea en la ventana angustiado con el recuerdo,
aúlla, muestra los dientes, toca campana de bronce,
golpea, acaricia y de pronto es todo silencio.

El viento el viento con su caballo montaña arriba
limando cumbres a la soledad crucificadas,
penetrando profundo en las rosas hasta su sima
humedeciendo sus dedos en el rocío del alba,
en el desierto con paso de luna camina,
en la ciudad se pierde entre las calles cementadas,
el viento se aleja, el viento regresa, el viento gira,
el viento se esconde, el viento sube, el viento baja,
escribe su salmo en la tierra con pluma astralina
o como un pájaro huye en el talán de una campana.

El viento solo el viento con sus dedos de boldo,
metiéndose loco, ciego bajo de su falda,
acariciando sus muslos con sus tenues labios,
besando su sexo como si fuera naranja,
el viento o mi mano subiendo por sus caderas,
el viento bebiendo la dulce agua de sus pechos,
el viento jugando en su pelo, mordiendo su oído,
y de pronto, como yo lo hice, te roba un beso y se escapa.

viernes, enero 20

OLEAJES


La noche cae con lluvia,
el oleaje del viento astralino
en los velámenes de los árboles,
se inclina, gime, despeina.

La lluvia,
profunda penetra el corazón camino del alma,
sacude el silencio y lo que en él se ha escondido,
humedece las hojas caídas, el rosal y sus espadas,
la tierra preñada de sueños, de dolores y huesos,
la sangre que corre llevando su torrente de estrellas,
y las sombras siempre esclavas de lo intocado
que lloran cristales de mineral luna.

Suave oleaje lleva el viento en su mano,
lleva el tiempo en sus arenas incontables,
y el mar que no se cansa, el mar que no duerme,
desgasta con firme mano mi naufragio.
Pero en el hermoso oleaje de tus ojos, ángel mujer,
tristes cuando no hay lluvia,
alegres cuando yo los miro,
renace el velero argonauta de mis sueños.

viernes, enero 13

JUNCALES



En mi corazón se quiebran los juncos
Sopla la luna su azul aliento de olas
Esta desolación de esperanzas rotas
Que bebe de mis huesos y mis surcos.

Porque desde Sewell un niño me mira
Y llora la soledad de la lluvia que cae
Madre qué lejos estoy de tus brazos ¡
Pero qué cerca estoy de tu ausencia…¡

Cómo las hojas se van una a una con otra
abrazando, así mis penas se ovillan
Así tiritan de frío, así tiritan de grillo
Así tiritan de miedo, así tiritan de rosas.


Es en el viento que escribe y lee evangelios
Donde mi alma su desnudez encuentra
Es en el océano que va y siempre regresa
Donde mis huesos lagan sus negros racimos.

Porque en los juncales que en mi pecho
Se doblan como se doblan lunas y ríos
Bajo la mano implacable de un único Dios,
Hay un niño que me miran desde tan lejos.

Golpea el relámpago la noche con lluvia
Y el trueno su terrible tambor de piedra
En mi corazón se quiebran los juncos
profundo donde tocan flautas mis penas.

miércoles, enero 4

VETA CARNAL


En las altas copulas góticas que el viento
a moldeado con su mano,
entre las quebradas de abruptos perfiles,
y las huellas perdidas del puma,
entre la dura hojarasca del tiempo en caída libre
y los sarmientos profundos del cobre,
toda mi vida se desprende.

La tarde anida sus cóndores astrales
en la soledad desnuda de las cumbres,
aquí todo es absoluto, y huele a estrella,
la soledad infiere un pena de luna a cada sombra
y levanta las cruces silenciosas de Sewell.

Aquí, en esta atalaya de vientos y la estrellas,
Donde la muerte a diario se alimenta,
donde la veta de cada hombre va profundo
cavando hasta lo uteralmente puro de la piedra,
donde el cóndor es un cometa perdido en el cielo,
Entre fuegos internos de universos paralelos,
Fue pensado el que escribe…

Aquí, en este silencio desmemorizado,
en esta esencia elemental de rosales cobrizos,
sin el mar y sus olas golpeando las penas,
ni aroma de los bosques lluviosos del sur,
ni el metálico llanto de los trenes viajando y viajando,
ni el canto metaloide del chucao
embrujando desprevenidos corazones.
Sino que con el ventanal abierto del horizonte,
bajo la cruz del sur a velas desplegadas
y la luna llena que es un pique abierto,
en la noche fulgurante de los poetas mineros
que a duro barreno de telúricos sueños
la noche morena penetraron con pasión y locura…
…fue parido el que escribe.