POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

viernes, febrero 3

EOLOGRAFIA



El viento leve, una mirada recién concebida,
insinuante y tan frágil como una estrella
que detrás de la distancia sola se adivina,
dibuja con forma de rosas todas las penas,
en el alba o el ocaso eso no tiene importancia,
igual el filo de sus espinas laceran.

El viento en el mar escribiendo con lenta pluma
en las olas que solas van a morir a la playa,
con su mano húmeda de luna entra en la tumba
de los barcos que duermen sobre sus heridas saladas,
penetrando silencioso en la noche profunda
iracundo de tristezas oxida su alma.

El viento cargado de alto océano con su mano
zodiacalmente inclina árboles hacia los andes,
levanta el polvo de los caminos cansados,
sus dedos tocan melodías en los trigales,
va de polizón en las alas de los pájaros,
flamea bandera verde en eucaliptos fragantes.

El viento el viento de pronto saca pumas feroces,
con su invisible martillo golpea el yunque del cielo,
pelea con la lluvia, pelea con la nieve en los montes,
pelea en la ventana angustiado con el recuerdo,
aúlla, muestra los dientes, toca campana de bronce,
golpea, acaricia y de pronto es todo silencio.

El viento el viento con su caballo montaña arriba
limando cumbres a la soledad crucificadas,
penetrando profundo en las rosas hasta su sima
humedeciendo sus dedos en el rocío del alba,
en el desierto con paso de luna camina,
en la ciudad se pierde entre las calles cementadas,
el viento se aleja, el viento regresa, el viento gira,
el viento se esconde, el viento sube, el viento baja,
escribe su salmo en la tierra con pluma astralina
o como un pájaro huye en el talán de una campana.

El viento solo el viento con sus dedos de boldo,
metiéndose loco, ciego bajo de su falda,
acariciando sus muslos con sus tenues labios,
besando su sexo como si fuera naranja,
el viento o mi mano subiendo por sus caderas,
el viento bebiendo la dulce agua de sus pechos,
el viento jugando en su pelo, mordiendo su oído,
y de pronto, como yo lo hice, te roba un beso y se escapa.

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