POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

viernes, enero 20

OLEAJES


La noche cae con lluvia,
el oleaje del viento astralino
en los velámenes de los árboles,
se inclina, gime, despeina.

La lluvia,
profunda penetra el corazón camino del alma,
sacude el silencio y lo que en él se ha escondido,
humedece las hojas caídas, el rosal y sus espadas,
la tierra preñada de sueños, de dolores y huesos,
la sangre que corre llevando su torrente de estrellas,
y las sombras siempre esclavas de lo intocado
que lloran cristales de mineral luna.

Suave oleaje lleva el viento en su mano,
lleva el tiempo en sus arenas incontables,
y el mar que no se cansa, el mar que no duerme,
desgasta con firme mano mi naufragio.
Pero en el hermoso oleaje de tus ojos, ángel mujer,
tristes cuando no hay lluvia,
alegres cuando yo los miro,
renace el velero argonauta de mis sueños.

viernes, enero 13

JUNCALES



En mi corazón se quiebran los juncos
Sopla la luna su azul aliento de olas
Esta desolación de esperanzas rotas
Que bebe de mis huesos y mis surcos.

Porque desde Sewell un niño me mira
Y llora la soledad de la lluvia que cae
Madre qué lejos estoy de tus brazos ¡
Pero qué cerca estoy de tu ausencia…¡

Cómo las hojas se van una a una con otra
abrazando, así mis penas se ovillan
Así tiritan de frío, así tiritan de grillo
Así tiritan de miedo, así tiritan de rosas.


Es en el viento que escribe y lee evangelios
Donde mi alma su desnudez encuentra
Es en el océano que va y siempre regresa
Donde mis huesos lagan sus negros racimos.

Porque en los juncales que en mi pecho
Se doblan como se doblan lunas y ríos
Bajo la mano implacable de un único Dios,
Hay un niño que me miran desde tan lejos.

Golpea el relámpago la noche con lluvia
Y el trueno su terrible tambor de piedra
En mi corazón se quiebran los juncos
profundo donde tocan flautas mis penas.

miércoles, enero 4

VETA CARNAL


En las altas copulas góticas que el viento
a moldeado con su mano,
entre las quebradas de abruptos perfiles,
y las huellas perdidas del puma,
entre la dura hojarasca del tiempo en caída libre
y los sarmientos profundos del cobre,
toda mi vida se desprende.

La tarde anida sus cóndores astrales
en la soledad desnuda de las cumbres,
aquí todo es absoluto, y huele a estrella,
la soledad infiere un pena de luna a cada sombra
y levanta las cruces silenciosas de Sewell.

Aquí, en esta atalaya de vientos y la estrellas,
Donde la muerte a diario se alimenta,
donde la veta de cada hombre va profundo
cavando hasta lo uteralmente puro de la piedra,
donde el cóndor es un cometa perdido en el cielo,
Entre fuegos internos de universos paralelos,
Fue pensado el que escribe…

Aquí, en este silencio desmemorizado,
en esta esencia elemental de rosales cobrizos,
sin el mar y sus olas golpeando las penas,
ni aroma de los bosques lluviosos del sur,
ni el metálico llanto de los trenes viajando y viajando,
ni el canto metaloide del chucao
embrujando desprevenidos corazones.
Sino que con el ventanal abierto del horizonte,
bajo la cruz del sur a velas desplegadas
y la luna llena que es un pique abierto,
en la noche fulgurante de los poetas mineros
que a duro barreno de telúricos sueños
la noche morena penetraron con pasión y locura…
…fue parido el que escribe.