POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

viernes, septiembre 29

LA AMANTE


Y tú, Amada poesía
te has mantenido fielmente a mi lado
desde el primer día que a mis sueños te entregaron,
sin exigirme ni siquiera el pedazo de luna o tierra
que por crepúsculo y océano te pertenece.
Y cuando mi barco de anhelos
naufragó una noche de lluvia y abril,
tú, desnuda como Eva
y pura como la luz de una estrella,
me albergaste en el universo de tus labios.
Déjame, esta noche que el viento escribe
y las estrellas se alejan hacia el silencio,
impregnar mis dedos con el perfume de tus pechos
que solamente en tu vientre respiro,
necesito de ti como el aire,
como el pan,
como el agua,
como el fuego,
como si en tu boca de fresas y en tus manos de diosa
encontrara la razón planetaria de mis huesos.

sábado, septiembre 2

FUGA


Las hormigas de las penas no durmieron
porque al levar el ancla de mis alas
no tropezó mi pupila con el suspiro violáceo
que la noche deja en la orilla del silencio.
Debía quedar en el cielo algo de luna mordida,
el lucero donde colgar tal vez una tristeza,
una estrella por lo menos, quizá la más lejana,
un trozo de azul desteñido,
algún fragmento perdido de cobre,
o el barco que ancló en el muelle,
o el beso que unió carnes y huesos,
o el verso insurrecto que se salió del corazón
y proclamó su independencia apunta de infartos.
Pero amanecía con lluvia,
y lo que debía estar no estaba,
sólo vi el cráter aún tibio y perfumado
que dejo su cuerpo en mi lecho.
Y no supe si todo había sido un sueño fugado,
o una metáfora escapada de mi lápiz,
pero aún los labios me ardían con sus besos
y mis manos olían a sus pechos rosalinos.