POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

lunes, octubre 23

ANHELOS DE SILENCIO


¿Podré encontrar las rosas en espinas ciegas,
que bajo la palidez de la luna me muestran
la herida invisible de una perdida pena?

¿Podré saber en qué hoja del abril viento
que en luto claroscuro se va y no regresa,
estaba la tumba abandonada a mi silencio?

¿Podré dejar que la lenta lluvia del otoño
que húmeda de nostalgias prohibidas cae,
lave las lágrimas umbríferas de mis ojos?

En el dormir para siempre que siempre espero,
cuando sea uno sólo con la tierra y las raíces,
¿ podré soñar que la vida era sólo un sueño?

¿Podré escuchar en la catedral de las caracola
los versos de sal que se hicieron un naufragio
con el lucero que en alta mar el mar llora?

¿Podré llevar de la montaña no sólo el cobre,
que en mi voz y en mis venas se hizo canto,
el silencio que la noche en lejanía des-bronce?

¿Caerán en cuatro esquinas de obscuros árboles
el pedazo de luna o la antología en tristezas
que por maldición de poeta me corresponden?

¿Podrás, Dios mío, perdonar la dura caligrafía,
de verbo y adverbio crepusculado en piedra
con que pequé en todas las horas de mis días?