POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

viernes, junio 22

CONFESIONARIO


Ahora, quiero hablar de mis pecados.

Mis pecados se rebelan cuando no hay luna.

Se quitan la ropa en el otoño.

Se ponen mis zapatos y se pasean por mis heridas.

Mis pecados no son ateos, van a misa.

Mis pecados son educados, dicen ¡ buenos días!

Dicen ¡ buenas noches! Y se sacan el sombrero.

Mis pecados son pobres,

andan con los zapatos rotos desde marzo.

A mis pecados no les gustan las financieras,

¡ porque eso es negocio de verdaderos pecadores!

Mis pecados fuman, y hacen anillos de humo.

Mis pecados son autosuficientes,

¡van solitos al baño!

Mis pecados son a veces optimistas,

piensan que por cualquier mordisco a la manzana

nos echarán de verdad de la tierra prometida.

Mis pecados son democráticos,

por mayoría simple se peca.

Y me canse de seguir pecando,

mejor seguimos otro día,

ahora, voy a acostarme con mi pecadora.

martes, junio 12

GRITAR YO QUIERO


Gritar quiero esta herida constelada

que no quiso ser abandonada tumba

y cubrir su epitafio de hojarasca.

Gritar quiero esta deshabitada luna

que con las hojas de marzo se desangra

y en el lamento del otoño se exhuma.

Viudas, las profundas heridas solas,

en el rosal del alba su dolor queman,

en la sal del viento sus naufragios, lloran.

Olvidar quiero esta ya lejana pena

que me condena en la crueldad de su sombra

a ser único habitante en su celda.

Cuando la esperanza en la noche se sueña,

por cada estrella que se vuelve cenizas

hay un grillo que enciende el rocío en su cuerda.

Gritar yo quiero tu nombre, Alondra mía,

porque tus besos dijeron : ¡ resurrecta !

y tu corazón me gritó : ¡ Aquí habita !

lunes, junio 11

DESMEMORIA-POEMA III


Ya no sé como son tus ojos,

ni los recuerdos en mi vencido mineral,

pero, cada vez que miro las camelias

en su fuego quieto y solemne

un algo impreciso presiona en mi pecho,

me quedo en silencio buscando como fue tu boca,

la espesura que pudo tener tu selva cobriza,

el perfume que debió tener tu cuerpo,

la presión iracunda de tus pechos,

la desesperación de tus manos,

el beso ahogante que limita el aliento

y la profunda soledad de tu amor,

pero, tú mineral imprevisto,

escondes tu rostro a mis ojos,

ocultas tu ausencia en la noche,

te enmascaras en el rastro que deja la luna.

Ya no eres.

Fuiste, robaste lo que de mi solo querías

y una mañana de un día de aquel año

como una golondrina te diste al viento,

dejando en mi juvenil sueño

el olvido que ahora a plagiado

la ortografía de tus ojos

que ya no me miran dormir en tus brazos.

Quizás en qué camino ahora eres.

Qué hombre posee el secreto de tu cuerpo.

Acaso estás muerta, callada, desnuda total,

vestida de silencio y de sombras.

¿Recordarás de pronto en tu lecho de muerta o de viva

por simple coincidencias de lunas,

aquel muchacho que fue pan para tu hambre de loba ?

Me sé olvidado, es la ley de las cosas,

Me sé muerto, así debe ser dicen las hojas,

pero, ahora, primera olvidanza,

dulce ladrona, aquí en este cementerio

que cavan mis versos,

esta el verso que te recuerda insepulta.