POETA Y ARGONAUTA

Tengo en mi corazón encerrado un Grillo.
Tengo en mi alma las arpas del viento.
Tengo en mi sangre cobre encendido.
Tengo en mi memoria horizontes y sueños.

miércoles, abril 9

DESMEMORIA II (fragmentos)


(a la que me entrego su flor de doncella)
Dulce manzana
Mi hambre encontró tu cuerpo,
te entregaste a mis palabras,
con ellas te amé esa noche
y como un lobo ansioso por la luna
te desnudé como si fueras invisible,
huí oculto por el manto violáceo del alba
con tu flor de doncella entre mis versos.


( a la que amó y no pudo ser amada )

Ella me amaba,
yo no podía amarla,
me entregó sus besos,
acepté sus besos,
se entregó desnuda,
la acepté desnuda, pese a no amarla.
Me ofreció el espacio de sus brazos,
acepté el espacio, pese a no amarla.
Lloró una madrugada,
lloré con ella, pese a no amarla.
Se quedó dormida entre mis brazos.
Desperté entre sus pechos cálidos,
pese a no amarla.

Ella, la que me amaba,
se fue en el alba con los grillos,
la lloré como un niño, pese a no amarla.
Ella, la que yo no amaba,
se vistió de hojas y se hizo otoño,
y no me dejó nada para sepultarla,
pese a que me amaba.


( a la que por miedo no quiso amar )

Temblaba entre mis brazos,
padecía de angustia a la hora de la luna,
huía entre las hojas que bajaban de los árboles,
a media tarde, a medianoche, se volvía sombra.
En largos silencios impenetrables como piedras
se escondía y allí a sí mismo se negaba.
La sentí estremecerse bajo el hambre de mis lobos,
la vi morir entre suspiros que la traicionaron,
y con su herida acuestas por la madrugada huyó desnuda,
recién amada, saló el rocío con su llanto,
la vi huir por la ancha noche y la estrecha aurora,
con miedo en su corazón de alondra, para siempre...


(Luto silencioso por un amor ingrato)

Me duele el corazón en el silencio de la tarde
Ella, la que me prometía amor y era mía,
Ella, la que me ofrecía sus brazos y sus besos
Ella, la que me entregaba su nido cálido de pájaro
Nunca fue mía, las mentiras en sus labios eran dulces
Nunca fue mía, sus verdes ojos me mintieron
En este instante la pienso y me duele el corazón
Debo sepultarla bajo la cruz del lucero,
en la hojarasca que cae de la azul luna.
Yo era suyo...en ese momento de las dulces promesas
Yo era suyo...en ese instante de la angustia
Yo era suyo...pero ella era de otro...